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Entrevista al Presidente

Foto Antonio Brufau
"Tenemos un inmenso reto de atender simultáneamente las exigencias de seguridad de suministro, competitividad y contención de los impactos ambientales"
Antonio Brufau responde a algunas cuestiones clave sobre los retos del modelo energético y el papel de nuestra compañía en el desarrollo sostenible.

Las profundas transformaciones que se están produciendo en el mundo, ¿qué consecuencias pueden tener para las compañías energéticas?

Estamos asistiendo a un desplazamiento del centro de gravedad de la gobernanza mundial, que transforma el planeta en un nuevo sistema multipolar, estructurado alrededor de los países del G-20. Al mismo tiempo, la pujanza de las grandes economías emergentes, con su apetito de recursos naturales, plantea un inmenso reto en el plano energético para atender simultáneamente las exigencias de seguridad de suministro, competitividad y contención de los impactos ambientales. El crecimiento de la población mundial y sus niveles de desarrollo llevan aparejado un incremento del consumo energético mundial, cuyas consecuencias exigen un cambio de modelo energético. Lo que nos ha servido en el pasado ya no vale para el futuro. Las compañías energéticas estamos llamadas a involucrarnos en la transformación del modelo, que va a venir condicionado por cuatro grandes cuestiones: en primer lugar, acompasar la oferta a la demanda de petróleo y gas obliga a buscar recursos cada vez de más difícil acceso y de mayor coste; segundo, no cabe duda de que los combustibles fósiles van a seguir siendo una parte esencial del mix energético, pero será conjuntamente con el desarrollo importante de nuevas energías; tercero, a medida que la seguridad de suministro de los hidrocarburos se vea sometida a mayores tensiones, cobrará mayor relevancia el peso de la energía en el panorama geoestratégico mundial; y, por último, el cambio climático, un factor que, por sí solo, bastaría para exigirnos acometer cambios profundos en el modelo energético tradicional.

¿Qué papel juega Repsol en relación a estos cambios, y cuáles son sus retos en relación al desarrollo sostenible?

Las expectativas sobre la contribución de una compañía como la nuestra al desarrollo sostenible se han ampliado considerablemente. Se espera de nosotros que nos involucremos más en una multitud de temas que preocupan a la sociedad, como los derechos humanos, la lucha contra la corrupción, la influencia sobre la cadena de suministro, los derechos de propiedad intelectual, la publicidad justa, la protección de información personal, el acceso a recursos esenciales, o el consumo responsable. Entre todos esos temas destaco nuestra respuesta al desafío ambiental. La magnitud de la reducción de emisiones de efecto invernadero que es necesario abordar requiere de medidas que afectarán a todos los sectores y todos los países. Repsol deberá jugar un rol muy relevante para hacer frente a este reto, como agentes de desarrollo y de bienestar que somos en todas las sociedades en las que operamos. Hemos actualizado nuestra Estrategia de Carbono con el fin de avanzar en la reducción de la intensidad de carbono de nuestras operaciones, mediante el fomento de las oportunidades de reducción de emisiones, la apuesta por la eficiencia energética y la explotación de recursos energéticos de menor contenido en carbono. Otra cuestión de gran calado es nuestro compromiso público con la transparencia, como contribución a los esfuerzos multilaterales a favor de la correcta gobernanza y contra la corrupción. Repsol dispone de elementos de gobierno que imponen el comportamiento ético y que promueven activamente la transparencia en todas nuestras actividades, cuyo único límite debe ser la obligación de no dar información legalmente reservada, que atente contra la seguridad o que vulnere la privacidad de las personas, que sea comercialmente sensible o que interfiera con la libre competencia.

¿Qué cambios se están produciendo en Repsol y cuál es la hoja de ruta que sigue la compañía hacia la sostenibilidad?

La contribución de Repsol al desarrollo sostenible se compone de iniciativas a corto plazo y a medio y largo plazo. Entre las últimas están muchas de las que integran nuestra I+D y también se incluyen las adquisiciones de conocimientos y tecnologías emergentes. Las iniciativas a corto plazo, uno o dos años, son las que han sido seleccionadas como prioritarias por las unidades en el seno del Comité de Responsabilidad Corporativa de Repsol y conforman nuestro Plan de Sostenibilidad, que en su versión actual tiene un horizonte 2012. Este Plan, que los ciudadanos pueden descargar en nuestro portal, recoge compromisos concretos, con indicadores medibles, de avance en el campo del comportamiento ético, en el respeto a los derechos humanos, en materia de diversidad, integración y conciliación laboral, en seguridad y para la contención de los impactos ambientales. Además, incluye una serie de actuaciones en el ámbito de nuestra cadena de valor, a través de las cuales vamos a seguir influyendo en nuestros proveedores, contratistas, subcontratistas, distribuidores, socios y clientes cuando sus estándares éticos, sociales y ambientales tengan recorrido de mejora. Nuestro Plan de Sostenibilidad se va a actualizar cada año. Rendiremos cuentas de las iniciativas comprometidas para cada ejercicio y de las nuevas iniciativas que las unidades vayan incorporando basándose en las expectativas de las partes interesadas y en los estándares internacionales de aplicación.

En 2010 la ONU ha dado pasos decisivos para clarificar el rol de las empresas en pro de los derechos humanos. ¿Qué supone este nuevo marco para Repsol?

Aunque en el lenguaje de las empresas aún no sea frecuente la expresión "derechos humanos", y el tema parezca estar emergiendo ahora como una nueva prioridad, en realidad llevamos años preocupándonos por los derechos laborales, la erradicación del trabajo infantil, la no discriminación, la salud, la seguridad y muchos otros temas relativos a los derechos humanos. Lo que nos proponen las nuevas disposiciones de la ONU sobre empresas y derechos humanos es una gestión íntegra y sistemática de los 30 derechos protegidos por la Declaración Universal y los instrumentos de la legalidad internacional que la desarrollan, y que esa gestión vaya dirigida a que las actividades y decisiones de la compañía no interfieran en el grado de disfrute de estos derechos y a que nos ocupemos de manera adecuada de los impactos negativos si llegaran a ocurrir. La hoja de ruta para que el nuevo estándar corporativo de derechos humanos esté integrado en todas las facetas de los negocios va a requerir no pocos esfuerzos. La mayoría de las controversias que venimos gestionando no pertenecen al ámbito de nuestras actividades directas, sino a situaciones en las que tenemos que enfrentarnos con riesgos relativos a los derechos humanos por parte de terceros, sean proveedores, contratistas, distribuidores, socios o, incluso, agencias gubernamentales. El consenso forjado alrededor de la ONU, que por primera vez en la larga historia del debate sobre empresas y derechos humanos ha sido muy amplio, nos ha dotado de un proceso de diligencia debida, cuyo centro es la evaluación de riesgos y la prevención. Tenemos que aprender, adaptar e incorporar a nuestras operaciones este proceso a un ritmo razonablemente rápido, en relación con la magnitud del reto que supone.

¿Qué hitos destacaría en relación al desempeño de Repsol en 2010?

Destaco especialmente los resultados en materia de seguridad. A pesar de que no hemos tenido un año libre de fatalidades, por lo que no podemos sentirnos satisfechos, hemos continuado reduciendo el índice de frecuencia de accidentes de nuestro personal propio y contratista, y estamos destinando, más recursos al incremento de la seguridad de nuestros procesos así como a la mejora de la calidad de nuestras investigaciones de incidentes. En el plano de nuestra contribución a paliar el problema del cambio climático, en 2010 hemos continuado reduciendo nuestro consumo total de energía y nuestras emisiones de CO2. También podemos decir que cada año somos una empresa más diversa. Tenemos más mujeres ascendiendo en igualdad de condiciones en la escala profesional, más personas en plantilla de diferentes edades y nacionalidades y más empleados con discapacidad integrados en nuestra casa, factores todos ellos de los que todos los que formamos Repsol nos sentimos especialmente orgullosos.