Punto solidario
Empleados que ayudan a empleados

Celebramos cinco años
del Punto Solidario,
un espacio de encuentro
y apoyo entre compañeros
de Repsol

Punto Solidario

En una compañía de más de 25.000 personas, seguro que hay alguien que ha pasado por lo mismo que tú y puede ayudarte con su experiencia

Marga Lozares,
Coordinadora de Punto Solidario

Hay ocasiones en las que atravesamos una situación personal complicada y no tenemos con quien hablar para desahogarnos, o simplemente que nos escuche. Pero si tenemos la suerte de contar con otra persona que haya pasado por lo mismo y pueda ayudarnos, el problema se hace más llevadero.

Esta filosofía es la que llevó a Marga Lozares a crear el Punto Solidario, un foro de encuentro donde los empleados de Repsol pueden compartir sus experiencias de forma voluntaria y anónima para ayudar a otros compañeros que estén atravesando por una situación similar.

Fue la historia personal de la propia Marga la que sirvió de inspiración para la creación del proyecto. Cuando a finales de 2010 le diagnosticaron un cáncer de mama, se dio cuenta de que necesitaba escuchar la experiencia de otras mujeres que hubiesen pasado por lo mismo. En su caso, le ayudó hablar con una compañera y una proveedora de Repsol que habían superado un cáncer de mama.

De ahí surgió la idea para poner en marcha el Punto Solidario. “En una compañía de más de 24.000 personas, seguro que hay alguien que ha pasado por lo mismo que tú y puede ayudarte con su experiencia”, reflexiona Marga. Con esta idea en mente, en cuanto se reincorporó a su trabajo a principios de 2012, dio los primeros pasos para crear el Punto Solidario.

A su entusiasmo se unieron dos compañeras: Diana Gómez y Marita Alesanco. Ellas tres son quienes hoy coordinan a los voluntarios y gestionan las solicitudes de ayuda.

Tras estos cinco años de andadura, han sido más de 55 los compañeros que han acudido a ellas buscando algún apoyo, y alrededor de 100 empleados se han sumado para ofrecer su ayuda a quien lo necesite. En total, han sido más de 350 los acompañamientos o servicios que se han realizado. “Lo llamamos ‘servicios’, pero la realidad es que casi siempre acaba convirtiéndose en una relación de amistad”, asegura Marga.

Aunque inicialmente nació con vocación de ayudar a empleadas que estuviesen atravesando por un cáncer de mama o un tratamiento de quimioterapia, el tipo de ayuda que se presta desde el Punto Solidario ha ido ampliándose. A lo largo de estos cinco años han puesto en contacto a compañeros que estaban superando una cirugía severa, a familiares de enfermos de Alzheimer, o a padres y madres de niños con diferentes patologías, como TDH o Síndrome de Down. Como explica Diana, “también hemos puesto en contacto a empleadas que habían pasado por embarazos múltiples y tenían millones de dudas, o a personas que necesitaban practicar lenguaje de signos”.

Desde tomar un café con ellos o ir a su casa para hablar, hasta acompañarles a organizaciones donde puedan encontrar información específica para su caso. La ayuda puede prestarse de diferentes maneras. “Es duro tener que rememorar muchas cosas por las que has pasado, pero si al final tu historia ha servido para ayudar a alguien, significa que ha merecido la pena”, resume Marga.