Fundación Repsol
Talleres y formación para combatir la anemia infantil en Perú

Las madres de la zona
de Ventanilla aprenden
a elaborar recetas
con alimentos de bajo coste
y alto contenido en hierro

Programa PMA Perú

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Este proyecto es sostenible en el tiempo ya que son las madres las que, a partir de ahora, van a difundir y perpetuar estos hábitos de higiene y nutrición

Isela Yasuda,
Coordinadora de Proyectos Nutricionales
del Plan Mundial de Alimentos
de la ONU

Reducir el elevado porcentaje de anemia y el grave riesgo de desnutrición que padecían más del 63% de los menores de dos años y el 33% de los menores de cinco años en la zona de Ventanilla, localidad próxima a la refinería de La Pampilla, en Perú. Este era el reto inicial del programa para la promoción de la seguridad alimentaria nutricional para la reducción de la anemia, puesto en marcha en 2011 por el Plan Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) en colaboración con la Fundación Repsol.

Esta iniciativa busca mejorar los hábitos de alimentación e higiene en el hogar y promover el consumo de micronutrientes y de agua segura. Todo ello enfocado a madres de niños menores de cinco años y madres gestantes con escasos recursos.

El éxito del programa se ha basado en la alta implicación de las madres, que aprenden a elaborar recetas con alimentos de bajo coste y alto contenido en hierro. A su vez, se les da la posibilidad de capacitarse como consejeras comunitarias y formar a otras madres y padres de su comunidad. Como explica Isela Yasuda, Coordinadora de Proyectos Nutricionales del PMA, “esta iniciativa es sostenible en el tiempo ya que son las madres las que, con toda la información que les hemos dado, van a difundir y perpetuar estos hábitos de higiene y nutrición”.

Dados los buenos resultados obtenidos, en 2015 se decidió reanudar la alianza por otros cuatro años (2016-2020). En esta segunda fase, se han sumado dos nuevos objetivos: adolescentes, que recibirán charlas de alimentación saludable en los colegios, y mujeres emprendedoras, que aprenderán a elaborar y comercializar por sí mismas alimentos nutritivos de bajo coste. Como señala Isela Yasuda, el foco es “capacitar a las madres en temas empresariales para que puedan vender sus productos a precios accesibles en otros mercados”. De este modo, no solo se consigue reducir la anemia de los menores, sino que al mismo tiempo se potencia el desarrollo económico y social de la comunidad y se garantiza la sostenibilidad del proyecto.

Desde su puesta en marcha, más de 1.700 niños menores de cinco años y más de 3.000 familias se han visto beneficiadas por el proyecto, reduciendo el índice de anemia del 52,6% inicial al 29,6%.